Escribo esta entrada entre lágrimas. No son de dolor, ni de pena. Son de orgullo, de agradecimiento, de amor por mi país. La Selección Peruana de Fútbol nos ha demostrado que no sólo podemos llegar a un Mundial, sino que podemos jugar "de tú a tú" contra una de las mejores selecciones del planeta, contra uno de los favoritos para llevarse la copa del Mundo: Francia.
(No voy a hacer una narración ni comentario de los dos partidos que hemos jugado hasta hoy, para ello están los comentaristas y periodistas deportivos, pero sí puedo decir una cosa, algo que escribí en mi muro de Facebook: todos aquellos que dijeron que el España - Portugal fue el mejor partido del Mundial, no esperaban ver algo como el Francia - Perú. Simplemente de infarto.)
Después de 36 años Perú regresó al Mundial. Con eso me "daba por bien servida", como decimos aquí. Para mí ya no necesitábamos ganar nada, ya habíamos ganado sólo con ir al Mundial. Pero nuestros chicos querían MÁS. Los peruanos, tanto los que se quedaron en casa como los que viajaron hasta Rusia, así lo sentían. Escuchar a la gente cantando "Contigo Perú" (una especie de Himno no oficial) por las calles de Saransk (donde jugamos nuestro primer partido mundialista después de 8 mundiales fuera), en autobuses, en aviones, en el Estadio; que se escribieran tantas notas periodísticas sobre la calidad humana de los hinchas peruanos (hubo alguna excepción, pero fue fácilmente controlada y olvidada), que la prensa internacional narrara que siempre a donde fuese que estuvieran "los incas", había fiesta; que la hinchada viajara literalmente al otro lado del mundo, muchísimos de ellos haciendo un esfuerzo monumental para comprar no sólo entradas sino pasajes aéreos y pagar alojamientos: TODOS queríamos estar allí, con nuestros chicos, hacerles sentir que a donde fueran ahí estábamos. Una especie de "you'll never walk alone" acholado, con sabor a ceviche, anticuchos, pisco, picarones... con sabor a Perú.
Aquí les dejo una versión de "Contigo Perú" cantado por Hinchas peruanos, entre ellos, nuestro grandísimo Daniel Peredo, periodista deportivo que se nos fue este año, que en el cielo debe haber hecho la narración más alucinante que los ángeles alguna vez escucharon.
Creo que una de las emociones más grandes que he sentido en mi vida, como amante del buen fútbol que soy, la sentí el 16 de junio de 2018, cumpleaños de mi hermana Mafe: escuchar nuestro Himno Nacional en un Mundial, cantado a todo pulmón, por nuestros jugadores y nuestros "miles de embajadores" en Saransk.
Las lágrimas de la emoción de Luis Advíncula (oficialmente "el jugador más rápido del mundo"), de Aldo Corzo (mi jugador favorito, de corazón regatino) e incluso las de Coki Gonzáles (periodista deportivo peruano), se fusionaron con las mías y apuesto que también con las de medio Perú. Nuestros chicos la sufrieron tanto para llegar allí, y allí estaban, y con ellos esos miles de peruanos que viajaron de diferentes partes del mundo para estar presentes en ese momento: el día en el que Perú volvió a los Mundiales. Algún periodista comentó: "Perú juega de local a donde va", y así se sintió. Ningún himno ha sido cantado con más fuerza en todo el mundial, ninguna barra alentó como la peruana. No me lo tienen que contar, lo vi y lo escuché. Y fue hermoso.
Ya lo dijo "el tigre" Gareca, nuestro DT, ese que alguna vez, como futbolista, nos sacó del mundial y que esta vez, como Director Técnico de la Selección nos llevó a soñar con que sí se podía y sí se pudo: "dimos todos y entregamos todo". Gracias a todo el equipo, gracias a todo el comando técnico, gracias a toda esa hinchada maravillosa que no se calló en ningún momento. Pero este no es el final: todavía nos queda UNO. Ahora, contra Australia, necesitamos ese triunfo que nos ha sido esquivo hasta hoy, para irnos con la frente (más) en alto, para demostrarle al mundo entero que Perú está de vuelta en los Mundiales y allí se va a quedar.
Allí NOS vamos a quedar.
Créditos de fotografías: páginas web de Radio Programas del Perú (RPP), Diario Perú 21, Depor.




<3 <3 <3
ResponderEliminar