Como todos, yo tengo cuatro abuelos, dos de parte de mamá (Leoncio y Rosita) y dos de parte de papá (Alfredo y Meche). El papi de mi mami se fue al cielo cuando yo tenía catorce años y la mami de mi papi se nos fue hace algunos añitos, cuando vivíamos en Colombia. Me quedan un abuelo y una abuelita, a quienes adoro con todo mi corazón.
La cosa es que, a parte de ellos cuatro, tuve (o mejor dicho, tuvimos todos los hermanos) una quinta abuelita, la hermana de mi abuelito Leoncio, que fue todo lo que una abuelita puede ser. Mis dos abuelitas perdieron a sus mamás cuando eran muy chicas, así que no tenían mucha idea de cómo son las abuelas. Pero mi "Cuyuya" (así le decíamos a mi tía abuela María Julia) era la suplente ideal: nos inició en el vicio por los caramelos de limón, nos tejía chompas (me acuerdo que me hizo una amarilla que usé hasta que ya era de color crema), nos hacía las tareas de formación laboral, nos apachurraba, nos llenaba de besitos, nos prestaba su maquillaje cada vez que la íbamos a visitar (y salíamos hechas unos payasos cuando nos íbamos) y mientras pudo manejar nos llevaba a todos lados. Engreidora, cariñosa, cómplice, alegre, amorosa. Lo que uno sueña con una abuelita, todo eso y más fue mi Cuyu para mi y para mis hermanos.
Pasaron los años y mi Cuyu también se nos fue al cielo. El vacío que dejó en mi vida fue enorme, tanto que no puedo hablar de ella sin llorar. Pero un milagro hizo que ella volviera a mi vida casi en carne y hueso.
Cuando conocí a Toño, el que ahora es mi esposo y mejor amigo, conocí a su familia entera y la abu Susana me adoptó inmediatamente. Decir que las similitudes entre ella y mi Cuyu eran muchas es quedarse corto. Tenían el mismo acento de la sierra, casi el mismo tono de voz, el mismo amor, la misma dulzura, la misma complicidad. Casi inmediatamente se convirtió en mi sexta abuela. Mi "abu", como le dicen sus nietos de sangre. Yo era su nieta "de corazón". Y el corazón nos unió desde entonces.
El día de ayer mi sexta abu se fue al cielo. El dolor que siento, igual que cuando se me fue mi Cuyu, es un dolor egoísta, porque me gustaría que esté con nosotros a pesar de que sé que está en el mejor lugar, en el lugar a donde todos nos gustaría ir al final de nuestros días. Tengo la confianza en que nos está cuidando desde allá, a todos, a cada uno de los miembros de la familia, pero no puedo dejar de extrañar su presencia aquí entre nosotros. Me reconforta que aunque no esté físicamente, ese amor que nos tuvo durará para siempre.
Te llevo en mi corazón, abu Susana, y allí estarás por siempre. Ahora que están con Diosito, la Virgencita de Guadalupe y el Niñito Dios, pídeles e intercede por nosotros. Te queremos y extrañamos.
(Pd: Esta foto es de Navidad del año pasado. Pau, su primera bisnieta, sostiene al Niño Jesús para que le demos su beso de cumpleaños y se lo lleva a la abu. Ayer la abu subió al cielo a darle ese besito al Niñito Jesús en persona.)
(Pd2: Copio una oración de San Agustín que me pasó mi queridísima amiga Rocío Angulo. Justo lo que necesitaba leer hoy.
"No llores si me amas,
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!
¡Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos; los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo, la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
¡Cómo!...¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban, cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a verme, sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
¡Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!
Ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo, que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...
¡Enjuga tu llanto y no llores si me amas!"
- San Agustín


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